Villa Nueva tendió la mano a los necesitados del norte

Movilizado por una emisión televisiva en la que se dio a conocer el permanente trabajo solidario que realiza en la ciudad de Córdoba, pero fundamentalmente en el Norte de nuestra provincia y en Santiago del Estero, el "Negro Toby", un vecino de Villa Nueva promovió en la vecina ciudad una campaña para recolectar donaciones destinadas a dicha cruzada.
Se trata de Carlos Díaz quien, tras compartir un encuentro con el "Negro Toby" e interiorizarse de su misión, sintió que no podía quedarse ajeno y se sintió empujado a brindar su mano.
"Me emocionó la causa", expresó el vecino villanovense, quien "hizo correr la voz" e integró un comando solidario integrado por amigos y residentes, quienes junto a los Bomberos de Villa Nueva, salieron a la calle a buscar, casa por casa, las innumerables donaciones.
"Quiero que salga en EL DIARIO y quiero decirle ¡gracias, Villa Nueva! por todo lo que ha dado esta ciudad", expresó Díaz, quien aseguró que se juntaron 700 kilos de alimentos no perecederos, colchones y prendas de vestir en gran cantidad.
Indicó, asimismo, que en la causa "también está trabajando la Señora Dora, de Villa María y los boys scouts de esa ciudad", a la vez que precisó que todo lo recolectado será transportado y almacenado en el depósito cedido por Tarjeta Naranja, situado en Sucre 541 en la ciudad de Córdoba.
Más aún, otro vecino de Villa Nueva comprometió un camión con acoplado para el traslado de las donaciones hacia la capital provincial.
Toby viaja todos los días 28 de cada mes a localidades de Serrizuela y otras del Norte provincial para concretar sus misiones caritativas, donde se lo conoce como el "Angel Negro", porque, como lo expresaron los beneficiarios de aquellos desolados parajes, "él es el único que nos ayuda".


Estudiantes aportan actividades recreativas y solidarias

Estudiantes aportan actividades recreativas y solidarias
27 de Julio de 2009
Centro de Estudiantes Secundarios (CES)(Villa María - Córdoba)
           
Alumnos de varias escuelas se reunieron pese al receso

A pesar de que el receso escolar y la medida de la emergencia sanitaria haya aguado algunos de sus proyectos para esta época del año, el Centro de Estudiantes Secundarios (CES) dependiente del área Juventud de la comuna, ha aumentado su asistencia a 22 jóvenes.
Provenientes de establecimientos educativos como el Instituto Manuel Belgrano, Trinitarios, Rosarinas, Manuel Ocampo, ex Escuela del Trabajo y Vera Peñaloza, los asistentes se reúnen semanalmente para organizar y coordinar actividades en conjunto con otras dependencias municipales, con entidades o con centros barriales.
Por ejemplo, el grupo se está abocando a la participación con juegos y actividades recreativas para el Día del Niño y el Día de la Primavera.
Además planean desarrollar jornadas en el Patronato de la Infancia durante dos domingos al mes, una campaña de educación vial con reparto de folletos didácticos y la concreción de murales comunitarios en la escuela Juana Manso y en el Muni Cerca 1, en barrio Nicolás Avellaneda.
En otro orden, y por motus propio, los jóvenes reunieron alimentos no perecederos y ropa para sumarlos a la campaña solidaria que está encabezando el "Negro Toby" para enviarlos al norte de nuestro país.
El CES se reúne los lunes y viernes de 19 a 21 en la sede de Juventud (bulevar Sarmiento y San Martín).
 
 


Toby y otro viaje de amor e ilusión hacia el norte cordobés

Comida, ropa, juguetes, vajilla, medicamentos, materiales de construcción o un poco, aunque más no sea, de esperanza. Eso es lo que regularmente lleva al norte de Córdoba Pedro Segundo Díaz, el “negro Toby”, como es conocido popularmente este tremendo personaje solidario de la provincia, quien tiene una nueva misión para los próximos días.

Entre jueves y viernes de esta semana, el camillero del Hospital de Niños, quien reparte su tiempo entre el trabajo y la ayuda a los que menos tienen estará emprendiendo un nuevo viaje.  

Como desde hace 10 años, una vez más la solidaridad llegará al norte de Córdoba y Santiago del Estero. Serán en total, 24 parajes (unas 3.500 familias) los que recibirán las donaciones que desde hace 45 días se encarga de recolectar el Negro Toby.

“Yo sufrí mucho cuando era chico, vengo de muy abajo, lustré, vendí diarios, dormí en la calle. Es muy fuerte cada uno de estos viajes. Quienes van con nosotros para ver cuáles son las necesidades de esta gente no se puede sacar esa imagen de la mente. Ver tanta pobreza junta”, le cuenta Toby a Día a Día.

Y agrega: “Yo ya estoy curtido, porque también pasé necesidad. Puedo imaginar lo que esta gente siente y necesita”.
Esta semana partirán desde Córdoba unas 27 personas, quienes serán las encargadas junto a Díaz de entregar todo lo recibido mediante las donaciones.

En este viaje de amor y de ilusión, como le gusta llamarle a Toby, la caravana estará integrada por un camión con acoplado (que llevará todo lo recaudado) y dos trafic, en las que se movilizarán las personas que colaboran en esta ocasión con el camillero solidario. Toby, irá acompañado de sus hijos, algunas amas de casa y un pastor.

Aquellas personas que quieran colaborar con la cruzada del Negro Toby, todavía están a tiempo de hacerlo. Pueden dejar sus donaciones en el local de Tarjeta Naranja (Sucre al 500) o en la Casa 11 de la Manzana 8, en Villa Cornú (Argüello). También pueden comunicarse al teléfono 03543- 442419

Fuente: Diario Dia a Dia


La Cámara Empresaria del Autotransporte de Carga de Córdoba (CEDAC) acompaño al Negro Toby en una de sus emotivas visitas al sur de Santiago

Para quien aun no ha escuchado hablar de él, le aconsejamos leer esta nota. Es extensa pero tómese unos minutos que valen la pena.

 

Si lo conoce, seguramente lo tendrá registrado por su apodo. Porqué el “Negro” Toby viene construyendo este largo camino solidario desde 1998. Cordobés de nacimiento, Pedro Segundo Díaz (según figura en su DNI), es camillero del Hospital de Niños de la ciudad de Córdoba. Gana $ 1500 por mes y con eso se las arregla para vivir él, su señora y sus 5 hijos, y como si eso fuera poco, ayuda periódicamente a miles de familias campo adentro ubicadas en el norte cordobés, el sur santiagueño y la selva chaqueña. Un caso testigo de una persona humilde que dejó de lado sus limitaciones económicas para ser un emblema y un ejemplo a seguir en cuanto a voluntarismo y solidaridad se refiere.

 

La Cedac conoció su obra tiempo atrás y se comprometió a ayudarlo.

 

El día 5 de noviembre, autoridades de la cámara encabezadas por su vicepresidente, Juan Carlos Mammana, se acercaron hasta la casa de Toby en barrio Villa Cornú anexo para entregarle cajas de leche en polvo y bolsas con ropa. Pero para ir más allá acompañaron a Toby en una de sus salidas mensuales, en este caso por el sur de Santiago del Estero. Jorge Peralta (Pro Secretario), su hijo Nicolás Peralta, Giuseppe Macina (Tesorero), Rolando Pérez (Gerente) y Nicolás Arata (Prensa y Difusión) fueron las personas que representaron a la Cámara en esta jornada inolvidable. 

 

El viaje a Santiago

 

El viaje en sí se organizó de la siguiente manera. Toby partió junto a una veintena de jóvenes en dos camionetas solventadas por el Gobierno de la Provincia de Córdoba. Sumado a ello iba un camión alquilado y completo de mercadería para entregar. Y finalmente para completar la delegación se agregaban los nombrados integrantes de Cedac en dos vehículos particulares. Partiendo a distintos horarios desde Córdoba pero queriendo aprovechar desde bien temprano la luz solar, se juntaron todos alrededor de las 7 de la mañana en la localidad de Sumampa, ingresando unos 30 kilómetros a la derecha luego de llegar a Ojo de Agua por la Ruta 9. Casualmente la localidad de Sumampa, nos esperaba con los orgullosos preparativos para la Coronación Pontificia que se llevaría días después de su Patrona provincial y también Patrona de los transportistas, “Nuestra Señora de la Consolación” o simplemente la “Virgen de Sumampa”.

 

En ese ambiente, tempranito como era, la caravana comenzaba su recorrido campo adentro, pero antes, una radio del lugar, la FM Positiva 98.5 (“Siempre a tu lado” rezaba su eslogan y así lo llevó a la práctica), los desvió unos minutos del camino original para conocer en persona al “Negro Toby” y difundir esta acción solidaria que no deja de sorprender.

 

De allí nace la siguiente nota, en la que el “Negro” Toby cuenta su obra y el porqué de todo esto y Rolando Pérez explica porqué la CEDAC se sumó a esta iniciativa.

 

Reportaje a Toby

 

Bueno luego de haber leído una nota de un periódico de Córdoba (El diario Día a Día) nos enteramos que además de ir por el norte de tu provincia también venías al sur de Santiago a realizar esta hermosa tarea. Por eso aprovechamos que te tenemos unos minutos por acá para preguntarte y pedirte que les cuentes a nuestros oyentes que es lo que realmente haces y desde hace cuanto tiempo.

 

Bueno ante todo buenos días a la gente de Santiago, yo hace 11 años que vengo haciendo esta obra solidaria en el norte cordobés y acá hace tres años que me metí en Campo de Cejas donde nos esperan unas 600 familias que se acercan de distintos parajes aledaños a recibir alimentos y algo de ropa.

 

¿Cómo nació esta idea? , ¿Tiene que ver según una nota que leí por ahí de que hayas tenido una infancia difícil, quizás no muy distinta a la que viven en los montes del sur santiagueño y el norte de Córdoba?

 

Si, cuando yo tenía 10 años mi papá me echó de mi casa y tuve que salir a trabajar. Él era una persona alcohólica pero tampoco lo critico porque no se como fue su infancia. Así empecé a salir a la calle a vender diarios, a lustrar zapatos y a trabajar de lo que pudiera. Me tocó dormir en pleno centro de Córdoba, en un baldío sobre Avenida Colón y Jujuy donde hoy se ubica una carnicería y verdulería y así conocí lo que es sufrir hambre, frío y todo tipo de necesidad.

Ya de grande, de casualidad y haciendo un favor, me tocó llevar a su casa a una persona que se vino desde chica a buscarse la vida a la capital cordobesa. Ella era de una localidad al norte de Córdoba que se llama Las Bateas. Como se había casado y quedado por mucho tiempo en la ciudad me pidió que la llevara a ver a su madre y cuando le pregunté donde quedaba el lugar me dijo “allacito nomás”. Resultó ser que “allacito nomás” eran kilómetros y kilómetros monte adentro. Cuando finalmente llegamos me encontré con una casa de adobe con techo de paja, sin puertas ni ventanas y ahí me dije que pese a que yo vivía en una villa de emergencia en la capital estaba mucho mejor que ellos. Entonces me dije “Tengo que ayudarlos de alguna forma” y así empecé con 35 familias y ahora me esperan 3500 familias cada vez que voy al medio del monte.

 

Es un tema crucial el de la pobreza. La iglesia reclama por mayor igualdad de condiciones para todos los argentinos y el gobierno como que mira para otro costado y a veces nos da bronca porque uno ve la realidad y es dura esta realidad que nos toca vivir. Decías antes que no es lo mismo ser pobre en la ciudad que ser pobre en el campo, en el monte, porque son realidades distintas.

 

Exacto, hay lugares en el campo donde no hay nada, no hay agua y eso es lo más fuerte que puede pasarle a una persona porque no poder beber agua, ni bañarse o lavarse bien es terrible. Yo en la villa en Córdoba tengo agua y puedo hasta lavar la camioneta cuando haga falta. No quiero criticar ni a los políticos ni a la iglesia pero como yo soy muy creyente creo que ahora tenemos que ayudar y ayudar al más necesitado. El que ha sufrido sabe lo que es vivir sin nada. Por eso hoy agradezco la compañía de los transportistas (por CEDAC) que me van a acercar de ahora en adelante un camión todos los meses. Le hice una nota al gobierno de Córdoba pidiéndole camiones pero a veces no me autorizan a salir de la provincia con este tipo de vehículos. Y la necesidad está en todos lados, como por ejemplo en “El impenetrable” en Chaco donde están los indios Tobas que vamos a visitar por segunda vez a mediados de noviembre. 

 

Si sabemos de la necesidad que se vive también en Chaco, pero ¿Cómo llegaste puntualmente a Santiago del Estero?, porque de última el norte cordobés era parte de tu provincia, pero ¿Porqué cruzaste la “frontera”?

 

Me enteré de la realidad por una persona que era de acá, de Campo de Cejas que estaba viviendo en la ciudad de Montecristo en Córdoba. El me contó la situación del lugar y como llegar y aproveché que unos empresarios en Córdoba me habían regalado una camioneta por rechazar un puesto político, y para trabajar mejor en lo mío, y vine a conocer con mi esposa y dos de mis hijos. Cuando vi lo que era acá, similar al norte cordobés les dejé algunas cosas y prometí volver al mes siguiente. Para entonces me esperaban 250 familias en esa “casa” del sur santiagueño. Y así empezó todo. Ahora le llevamos mercadería, alimentos, ropa, colchones, tazas, vasos y hasta una silla de ruedas. Repartimos todo esto durante el día y a la tardecita nos vamos para el norte cordobés donde ahí entregamos durante varios días porque es un territorio más extenso. Tengo que agradecer a los empresarios de Córdoba que confiaron en mí y es por eso que ahora junto una buena cantidad de mercadería de todo tipo para toda esta gente necesitada.

 

Van a pasar por Cruce Salavina, Simbolar, Anga, El Troncal, Albardón, Asingasta, Chira, Chañar Pozo, Navarro, Taco Islas, Bordo Pampa, Barras Cuchuna, parajes de muchísimas necesidades y es por eso que quiero felicitarte por esta obra, por este emprendimiento que llevas adelante, por este gesto tuyo y de la gente que te acompaña y te ayuda siempre. Como escuché que decías por ahí como un lema “Ayúdenme a ayudar”.

 

Claro, y quiero aclarar que la gente que me acompaña es gente humilde, no es gente de plata, es gente que vive en las villas de mi zona, que se anotan para acompañarnos. Hay una chica que se llama Ana, que yo le digo que hace de mi secretaria, que es dueña de un taxi que me ayuda a organizar todo esto. Y hoy también nos acompañan los transportistas, los camioneros de la Cámara de Córdoba, que vienen a ver de que trata todo esto para darnos una mano.

 

Aclaramos que acá no hay nada político, nada de votos de por medio, nada de nada. Es totalmente solidario y sin pedir nada a cambio. 

 

Exacto, yo vengo dejo lo que puedo, escucho los pedidos de la gente y me voy. Como mucho si les pido que recen para que podamos seguir viniendo. A mi me gustaría darle la caña para que pesquen y no el pescado, pero lamentablemente es algo que no puedo hacer y que no depende de mí, así que le pido a Dios que nos ayude siempre para poder dar una ayuda a toda esta cantidad de gente que lo necesita.

 

Que paradójico todo esto, porque el común de la gente dirá “Uh, éste es de la villa, este debe ser malo, peligroso” parece que siempre se tilda así a la gente y en realidad hay mucha gente como ustedes de “buena leche”, de gran corazón que siendo de una villa ayudan a 3500 familias que no tuvieron o no tienen la posibilidad de ayudarse a si mismas. En realidad hay gente buena y mala en cualquier rincón del país y esté en la situación económica que esté.

 

Si, es cierto muchas veces se ve esa discriminación pero hay que seguir. Yo nací en la ciudad de Córdoba en Villa Siburu, en el “Talita” que le dicen y mis hijos nacieron en Villa “La pequeña” y yo le puse el Country “La pequeña” a la orilla del río. Fue un poco en broma para la gente en general o para que algún taxista no se “asustara” cuando le dijera a donde tenía que llevarme.

 

¿Y a la gente de la Villa también la estás ayudando?

Lo hice mucho tiempo. Mire yo empecé en la ciudad de Córdoba con un Comedor que llegó a juntar a 800 personas pero opté más por la gente del campo porqué ellas realmente no tienen a quien recurrir. A veces en la ciudad haciendo alguna changuita se come y se sobrevive pero en el medio de la nada eso es casi imposible. No quería tampoco que la gente, tal vez pudiendo, se dejara estar por recibir seguro algo de nuestra parte.

 

¿Cuanta gente te acompaña hoy en esta jornada?

 

Bueno ahora somos 22 ó 24 y además está la gente de CEDAC (5 personas) que nos acompaña, que ha colaborado esta vez con una buena cantidad de cajas de leche en polvo y que nos va a seguir ayudando con camiones y acoplados para poder traer más cosas porque tengo juntado mucha ropa, colchones, camas, sillas, mesas y necesito transporte para poder repartirla.

 

Te felicito “Negro” pese a que recién te estoy conociendo, porque me pareces una persona humilde, sencilla y con un corazón enorme, ojala que la Virgen de Sumampa te de mucha vida, mucha salud, mucha vitalidad para que puedas seguir ayudando a todas esas personas que no tienen la posibilidad de tener un colchón, de poder comer a diario o que están postradas y no tienen forma de conseguir una silla de ruedas y de tantas otras necesidades que podríamos nombrar. Un pedacito de cielo tenés ganado. Te saludo, no te hago perder más tiempo y mucha suerte con todo esto. 

 

En cuanto terminó la entrevista a Toby, él mismo se encargó de hacerse a un lado y decirle al cronista: “No se olvide de los transportistas que están con nosotros”. Y el mismo periodista de FM Positiva asintió acercando el micrófono al gerente de CEDAC, Rolando Pérez, para continuar con el cuestionario: 

 

Reportaje a la CEDAC

 

¿Trabajando desde cuando con Toby?

Esta es la primera vez, es nuestra primera salida. Hace un mes Toby se puso en contacto con un directivo de la Cámara y cuando fue a visitar nuestra entidad me tocó estar ahí y escuchar la historia de lo que él estaba haciendo. Ahí le dije que desde CEDAC íbamos a intentar colaborar con él para fortalecer esta mano solidaria que le estaba dando a la gente. Justamente nuestra actividad nos permite por el tema de las empresas asociadas, (dueñas de camiones) movilizar la mercadería que Toby va juntando. Entonces le dije que le iba a avisar para el próximo mes y acá estamos.

Vinimos a acompañarlo, a darle una mano y ver de qué se trata todo esto que él está haciendo. Tenemos además un compromiso tomado para el año que viene porque uno de los grandes problemas que tiene es el transporte. Entonces la CEDAC va a colaborar para que pueda transportar todas las donaciones. Los escuchaba recién a ustedes cuando hablaban de las diferencias y puedo decir que hay gente buena y mala en todos lados. Sea de la clase social que sea. Acá en este caso nos acompañan tres empresarios que son directivos de la Cámara y que han dejado sus empresas de lado, han dejado de trabajar para acompañarnos en esta jornada y poder transmitir después a la gente que se quedó en Córdoba toda esta actividad que realiza el “Negro Toby”.

 

¿Conocían Santiago del Estero?, ¿Conocían esta realidad? Porque se van a encontrar con un panorama muy distinto quizás a lo que es la ciudad de Córdoba capital.

 

Si, mira cuando Toby fue a la Cámara y abrió un álbum de fotos para explicarme de cómo era la situación de vida de toda esta gente humilde, del trabajo que él viene realizando en distintos lugares, de las condiciones en que vivían, etc, le dije que no hacía falta ver las imágenes, porqué en mi caso personal me tocó vivir de chico durante dos años en Traslasierra (En Córdoba) en un lugar humilde, así que se lo que es la pobreza, se lo que es un rancho de paja y también conozco las vinchucas. 

Pero lo bueno va a ser que podamos transitar este camino juntos y poder sumar a nuestra gente a esta labor que está haciendo Toby. Así que, como gente de camión que somos vamos a colaborar, porque muchos de los dueños de empresas hoy han sido originariamente camioneros, choferes, y por eso han recorrido el país y conocen de esta realidad que muchas veces en las ciudades se desconoce por no haberla visto en persona. Así que esta solidaridad parte también del conocimiento. Por eso queremos transmitir esto cuando nos toque regresar a Córdoba, por eso vinimos también con nuestro equipo de prensa para que tome imágenes para mostrar allá en nuestros medios de que se trata todo esto.

 

Bueno, acá en Sumampa hay un colaborador de Cadena 3 (Radio Córdoba) al cual le vamos a hacer llegar esta información que seguramente le será de interés y que sirva de nexo también para que toda la gente que ayuda y colabora desde Córdoba sepa que ustedes están por acá por la zona, por el medio del monte santiagueño en el medio de la nada y ayudando a gente de escasísimos recursos.

 

Creo que lo importante, y en eso rescato la labor de ustedes los medios, es esto de poder transmitir, de hacer conocer que hay gente de buena onda y de corazón que tiende una mano sin ningún tipo de interés por detrás. Casualmente lo primero que le dije al “Negro” cuando nos fue a visitar, y hoy él se ríe de eso, fue que si venía en representación de alguien o con algún trasfondo raro se había equivocado de puerta. Y allí fue cuando Toby me contó que había desechado ser Concejal ante una propuesta que le hicieron tiempo atrás. Esa transparencia y desinterés en colaborar fue y seguirá siendo nuestra única condición como entidad para seguir ayudando a esta actividad solidaria.

 

¿Toby, sabes la envidia que deben tener los políticos por como te quiere la gente? Te postulás para concejal acá en Santiago o en Córdoba y ganás seguro. ¿Pero la política no es lo tuyo no?

 

No es que sea o no lo mío, es que no entiendo nada, yo apenas tengo hecho segundo grado del colegio primario. Imagínese como me habían prometido si era concejal con dos secretarias, un contador y un abogado y yo de traje y corbata dando vueltas por ahí. No puedo. Me quedo con lo que hago que es algo que viví, algo que palpé, es como un deporte, esto es mío. Yo pido y luego reparto. Con esto no quiero culpar a ningún político de nada, simplemente pido que me ayuden como lo hacen algunos diputados y concejales y hasta el intendente de Córdoba que ponen de su bolsillo para comprar mercaderías.

 

Es interesantísima la actividad que llevan adelante ustedes, por eso quiero felicitarlos a los muchachos que andan con los camiones por acá y ojala que este gesto también sea imitado por otros en Córdoba y en cualquier otra provincia para ayudar a aquellos que más lo necesitan. Felicitaciones y bienvenidos a los transportistas que vienen por primera vez acá y esperamos que nos visiten muchas veces más.

Creo que lo más reconfortante de todo esto es ver esas caritas de los niños, yo les agradezco por mi gente, por este Santiago del Estero al que muchísima falta le hace. Así que me tomo el atrevimiento, en nombre de todos los santiagueños, de decirles gracias por venir a ayudarnos.

 

Toby: Bueno desde ya muchas gracias, agradecidos por esta oportunidad que nos dan y que Dios los bendiga a todos.

 

Rolando Pérez: Gracias por darnos esta oportunidad y ojala tengamos una buena jornada.

 

 

La solidaridad propiamente dicha

 

Y casualmente, allí empezaba la jornada de ese viernes 6 de noviembre. La caravana de vehículos se metía kilómetros y kilómetros “monte adentro” y por caminos de tierra rumbo al primer “parador” que era Campo de Cejas. Realmente había lugares donde era poco creíble que vivieran personas. Sin embargo, se empezaban a ver grupitos de niños, de infaltable guardapolvo blanco “apareciendo” de la nada y caminando junto al camino principal rumbo a alguna de las escuelitas rurales de la zona, ejemplos destacadísimos que merecerían un premio aparte para todos los que las llevan adelante rutinariamente contra viento y marea.

Luego de unos 60 kilómetros de tierra se llegó al lugar.

 

Los rostros de las personas que esperaban se transformaban. Eran caras que mezclaban vergüenza, alegría y agradecimiento eterno. Veían llegar a “su” Negro Toby con su comitiva y esa era una gran noticia. Personas llegadas de distintos y lejanos parajes y con “sus mejores ropas”se habían acercado al lugar a buscar un poco de comida, un poco de ropa, algún colchón, medicamento o una silla de ruedas.

 

Cientos de personas que se habían acercado a pie, en burro, en bicicleta o en lo que pudieran para no perderse este momento, esperaban con ansias. Juan de 62 años, llegado desde Simbolar, agradecía a Toby y contaba a quien quisiera escuchar que ningún político hacía el trabajo que este cordobés llevaba a cabo. “Somos pocos, así que ni por los votos se interesan”. María, de 53 años, agregaba: “Estamos muy agradecidos a Toby. Muy agradecidos por todo lo que hace por nosotros. Acá nadie se preocupa por nosotros”. Mayoritariamente, Campo de Cejas recibía a la caravana con mucha gente en general pero con poca en edad media. Muchos chicos, muchas madres de niños pequeños, mucha gente mayor y pocos, muy pocos hombres en edad madura. “Se van a trabajar por temporadas fuera de la provincia” llegó a comentar alguien. “Pero siempre vuelven cansados y sin plata pese a su esfuerzo y trabajo de meses” acotó alguien más.

 

Mientras tanto la gente que acompañaba a Toby ya estaba bajando la mercadería del camión y organizando en el lugar sobre una especie de mesada con que cuenta la casa principal (hecha de adobe y “curada” hace poco para evitar la enfermedad parasitaria del Mal de Chagas) todos los paquetes a entregar. De 7 a 8 artículos variados de alimentos (básicamente no perecederos) y una muda o “bagallo” de ropa para entregar a cada persona presente.

 

La organización fue impecable: la gente se organizó en fila y se le fue entregando un número a cada uno de ellos para que luego pudieran recibir la mercadería. Agua, leche en polvo, aceite, arroz, fideos, bebidas, yerba, azúcar y demás integraban ese paquete solidario. La gente hablaba poco pero miraba contenta como llegaba a sus manos un poco de alivio para ir zafando del día a día.

 

También los más pequeños armaron su propia "fila". Mientras se organizaba todo, ellos recibían algunos chupetines y caramelos. Como siempre los niños provocaban una gran emoción. Las autoridades de CEDAC repartieron durante un rato a todos ellos.

 

Unas horas después, terminada la entrega de donaciones, Toby hizo bajar 10 colchones y algunas frazadas y viendo la gran cantidad de gente que había, las juntó y fue sorteando entre los presentes de acuerdo a su propia intuición y donde la multitud se divertía con este “juego” que proponía el cordobés. Al final hubo entrega de una silla de ruedas para una familia que puntualmente la necesitaba y también algunos medicamentos sobretodo para los niños y algunas mujeres.

 

Aunque parezca increíble, en este lugar desolado donde la gente no tiene casi posesiones, donde no hay luz eléctrica ni agua potable, donde escasean las lluvias y el trabajo, la mujer que había organizado y llamado a la gente al lugar, invitó a toda la comitiva a pasar a su casa y comer unas empanadas recién hechas (“Unita por persona, porque no nos alcanzó para más”). El gesto de gente que muchas veces no tiene para comer, supera todo lo que se pueda escribir al respecto. La misión en Campo de Cejas había concluido con creces.

 

Visita al paraje "El Troncal"

 

La parte final del recorrido, ya pasado el mediodía, en estas tierras santiagueñas del Departamento de Salavina llevó a la caravana hasta el paraje “El Troncal”. Previamente hubo un alto en el camino por el calor reinante. La localidad de "Los Telares" nos retuvo una media hora para luego seguir viaje al destino señalado. En el paraje "El Troncal" el sol pegaba fuerte a diferencia del cielo nublado que había acompañado la jornada de Campo de Cejas haciendo así una mañana agradable.

 

En este sitio el "ritual" de las donaciones se repitió de la misma manera. La gente iba llegando y luego de un tiempo acordado previamente se fueron organizando, Toby repartió los números, y finalmente se fueron entregando todos los alimentos y la ropa. También se repitió la bondad de los que menos tienen porque allí convidaron a los cordobeses con un cabrito y tortillas de pan hechos en un horno de barro y finalmente empanadas.

 

La despedida de allí, ya en la siesta y con un calor agobiante, dejaba una doble sensación. La primera era la de tristeza, de esas que dejan un nudo en la garganta y que hacen preguntar a uno como puede haber tanta gente en nuestro país que esté tan desprovista de cosas básicas como el agua, la comida, la ropa o los medicamentos esenciales. La segunda sensación es la de satisfacción, la de haber puesto un granito de arena al colaborar con mucha gente. La de llevarse cada uno de los que vivió esa jornada, la sonrisa y el afecto de familias enteras por tan sólo un poquito de ayuda que a decir verdad no cuestan nada.

 

FUENTE: DEPTO. DE PRENSA Y DIFUSIÓN DE CEDAC (CÓRDOBA) - AGRADECIMIENTO ESPECIAL A LA RADIO FM POSITIVA 98.5 DE SUMAMPA (SANTIAGO DEL ESTERO)


De profesión, solidario

 -¿Por qué te dicen "Negro Toby"?

 
-Un patrón me puso ese sobrenombre por la película Raíces , en donde había un negro igual a mí.
 
-¿Fue hace mucho?
 
-Sí. Ese patrón me sacó de la calle. Mi papá me corrió de casa y fui a parar a la calle. Dormí en un baldío en Jujuy y Colón desde los 10 hasta los 15 años, hasta que apareció esta persona que se llamaba José María Sánchez, era carnicero, y me dijo: "Mirá el lomo que tenés, vení y ayudame con la carne".
 
-¿Tu interés por los más chicos nació con tu trabajo en el Hospital de Niños?
 
-Yo trabajé en el Hospital de Niños como 16 años, pero ahora estoy de comisión para poder hacer esta obra. Acá laburo más que allá, porque estoy todo el día buscando cosas.
 
-¿Qué hacías?
 
-Era camillero. Me tocó la actividad más dura. Desde el primer día tuve que ver morir a niños y eso me marcó para todo el viaje. Uno está preparado para ver morir a sus padres, pero no a los niños. En el hospital vi cada cosa…...
 
-¿Cuándo comenzaste la actividad social?
 
-Empecé de casualidad, hace como 27 años. Conocí a una chica que se vino del campo a la ciudad y me pidió que la llevara a ver a su mamá que vivía muy lejos. Y yo sin saber dónde era, la llevé con mi Torino.
 
-¿Hasta dónde fuiste?
 
-Resultó que la madre vivía en La Batea, en el norte. Yo no tenía ni idea dónde era. Y cuando conocí cómo vivían, me dije a mí mismo: "Son tan pobres y tan humildes, que algo voy a hacer por esta gente".
 
-¿Así empezaste?
 
-Así empecé, juntando cosas con un carrito. Y les llevaba cosas a 15, 20 familias y ahora me esperan 3.500 familias en todo el norte.
 
-Te debés haber encontrado con cosas inimaginables, ¿qué te sorprendió más de tus viajes?
 
-Me sorprende ver que hay lugares en donde no hay agua. Hay gente que vive sin nada, nada de agua. Y cuando uno va, la gente le pide cosas sencillas.
 
-¿De qué vive la gente que visitás en el norte?
 
-Allá viven del carbón, o hacen ladrillos. Ganan muy poco. Otros viven de la caza de animales, como se ve en las películas: bicho que se mueve, lo asan y lo comen.
 
- ¿Qué es lo que más te conmueve de tu labor?
 
-Me conmueve verlos llorar cuando les llevo agua. Me contaban en la comunidad toba que a los chicos se les da de comer una sola vez al día a las 5 de la tarde. Y muchas veces se les da sólo miel y agua. Esa gente anda desnuda, es increíble la pobreza de esa zona.
 
-Cuando comenzaste ¿quiénes fueron los primeros en ayudarte?
 
-La misma gente humilde de la villa donde vivía. Les pedía ropa y cosas que les sobraran. Les mostraba fotos para que vieran como vivían otros pobres.
 
-¿Cómo te hiciste conocido?
 
-Yo tenía un comedor en mi casa, donde comían 800 personas, y me lo encontré a Mario Pereyra en la calle. Yo iba en una moto y él en su camioneta; me le acerqué en un semáforo y salió corriendo porque tenía miedo de que lo asaltara. !Con esta cara, tenía razón en asustarse! (risas).
 
-¿Y lo seguiste?
 
-Sí, lo seguí hasta la radio y le pregunté al guardia, pero Mario no llegaba. Lo esperé toda la tarde hasta que pude hablar con él y mostrarle las fotos de mis viajes.
 
-!Qué susto se llevó Pereyra!
 
-!Sí! Hasta el día de hoy que lo cuenta, dice que tenía miedo de que yo lo siguiera para asaltarlo. Después de eso, Mario me sacó al aire y la gente empezó a ayudarme más todavía.
 
-¿Te hiciste conocido?
 
-Sí, vinieron de Ideas del Sur, de Buenos Aires. También vino Gastón Pauls por el programa Ser Urbano . Empezaron a llamarme para preguntarme qué necesitaba.
 
-Hoy que ya tenés trayectoria, ¿quién te ayuda?
 
-A partir de ahí vinieron los de la empresa Porta, Kolector, Drean, Tarjeta Naranja, Denso.
 
-Si te ofrecen un cargo político, ¿lo aceptarías?
 
-Ya me lo ofrecieron.
 
-¿Y qué les respondiste?
 
-No les dije ni que sí, ni que no, todavía están esperando que les conteste (risas).
 
-Pero te interesa…...
 
-!No! Yo tengo segundo grado. No serviría para eso. Además mi mujer sabe aconsejarme bien. Ella es la que me ayuda a tomar decisiones, porque yo tengo el sí fácil. Entonces ella me hace pensar un poco las cosas.
 
-¿Para qué puesto era?
 
-Era para concejal, me ofrecían dos autos cero kilómetro, me ofrecían zapatillas nuevas para mis hijos, colegios privados para ellos, cambiar el rancho donde vivía, todo nuevo me ofrecían. Yo ganaba 320 pesos en el hospital en ese entonces y ellos me ofrecían cinco mil pesos… !imaginate!
 
-¿De qué partido eran?
 
-!No! No quiero quemarlos.
 
-¿Cómo te organizás para poder recolectar y distribuir la ayuda?
 
-Tarjeta Naranja me ofreció este lugar para que yo junte las cosas los lunes, miércoles y sábados de 9 a 14 horas. La gente me llama para que busque cosas en otros lados, pero yo no tengo plata para el gasoil, así que les pido que lo traigan acá.
 
-Y una vez que tenés las cosas, ¿cómo organizás el viaje?
 
-Cada 30 días, o a veces cada 50, salimos para el norte.
 
-¿A qué zonas?
 
-Cachuyuyo, Guanaco Muerto, El Duraznal, son muchos los pueblos. Y a esos se les suman algunas zonas de Santiago del Estero y las comunidades de aborígenes tobas. Me esperan 3.500 familias en el norte cordobés, en algunas zonas de Santiago otras 800 y unas 2.200 en la comunidad toba.
 
-Cuando vas a las zonas tobas, ¿cómo te arreglás?
 
-Entro con un traductor, porque ellos tienen su idioma. Ese lugar me conmueve, porque cuando llego se largan a llorar porque les llevo agua.
 
-¿Cómo se lleva tu familia con tu actividad solidaria?
 
-Tengo 5 hijos y una hija en el corazón que ya no vive, pero por algo Dios hace las cosas. Mis hijos me ayudan a cargar, cuando no tienen que ir a la escuela. Además ayudan los chicos del barrio o los desocupados. Nosotros somos pobres, pero cuando vamos al norte vemos que la gente es más pobre.
 
-¿Cuál es la próxima cruzada que estás armando?
 
-La del Día del Niño.
 
-¿Qué estás necesitando?
 
-Queremos juntar juguetes en buen estado. Además, como siempre, necesito camas, colchones, mesas, sillas, pero lo más urgente es la comida, sobre todo la leche, la harina y el aceite. Agradecemos que la gente nos dé ropa, pero necesitamos alimentos.
 
Fuente: La Voz del Interior

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